viernes, 5 de diciembre de 2014

Contacontos LA LECHERA


Irene Fraguela Trastoy, alumna de 4º de primaria, escolleu "LA LECHERA" para contar no recreo de hoxe. É unha adaptación da fábula de Esopo de Luz Orihuela, ilustrada por Mabel Piérola
Irene preparou uns recordos moi bonitos que repartiu despois da sesión. Coma sempre, proxectamos as imaxes do libro, e, desta vez, no control de imaxe estaba Sonia Bra Piñeiro, de 6º. Como vedes seguimos espallando historias no recreo.
Por certo, ¿sabedes que é unha fábula?
Segundo a RAG: Relato breve de ficción, en verso ou en prosa, xeralmente con animais como personaxes, do que se tira unha ensinanza moral. ¿A ver se sodes quen de saber que nos quere ensinar este conto?
¡Noraboa, Irene! ¡Moitas grazas pola túa colaboración! 
Haberá máis, ¿non?

Se queredes ver as fotos da sesión, aquí as tedes. Esperamos que se repita. Foi unha moi boa selección. 
Esopo escribiu esta fábula polo século VI a.C:
Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. "Como esta leche es muy buena", se decía, "dará mucha nata. Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de envidia. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y seguro que el hijo del molinero querrá bailar conmigo al verme tan guapa. Pero no voy a decirle que sí de buenas a primeras. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al principio, le diré que no con la cabeza. Eso es, le diré que no: "¡así! "
La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a soñar.
 Fábulas de Esopo. Vicens Vives


Na páxina de "El huevo de chocolate" podes atopar outra versión da mesma fábula, pero escrita en verso, por Félix María de Samaniego, no século XVIII:

LA LECHERA 
 Llevaba en la cabeza 
una lechera el cántaro al mercado 
con aquella presteza, 
aquel aire sencillo, aquel agrado, 
que va diciendo a todo el que lo advierte 
¡Yo si que estoy contenta con mi suerte! 
Porque no apetecía 
más compañía que su pensamiento, 
que alegre le ofrecía 
 inocentes ideas de contento. 
Marchaba sola la feliz lechera, 
y decía entre sí de esta manera: 
«Esta leche vendida, 
en limpio me dará tanto dinero, 
y con esta partida 
un canasto de huevos comprar quiero, 
para sacar cien pollos, que al estío 
merodeen cantando el pío, pío». 
«Del importe logrado 
de tanto pollo mercaré un cochino; 
con bellota, salvado, 
berza, castaña engordará sin tino; 
tanto que puede ser que yo consiga 
ver como se le arrastra la barriga». 
«Llevarélo al mercado: 
sacaré de él sin duda buen dinero; 
compraré de contado 
una robusta vaca y un ternero, 
que salte y corra toda la campaña, 
hasta el monte cercano a la cabaña». 
Con este pensamiento 
enajenada, brinca de manera 
que a su salto violento 
el cántaro cayó. ¡Pobre lechera! 
¡Qué compasión! Adiós leche, dinero, 
huevos, pollos, lechón, vaca y ternero. 
¡Oh loca fantasía!, 
¡Qué palacios fabricas en el viento! 
Modera tu alegría; 
no sea que saltando de contento, 
al contemplar dichosa tu mudanza, 
quiebre tu cantarilla la esperanza. 
No seas ambiciosa 
de mejor o más próspera fortuna; 
que vivirás ansiosa 
sin que pueda saciarte cosa alguna. 
No anheles impaciente el bien futuro: 
mira que ni el presente está seguro.
E por último, unha versión en vídeo de "Las tres Mellizas":

1 comentario:

Ana Martinez dijo...

Seguro que Irene coa axuda de Sonia no control, o fixo moi ben, non si' Unha aperta.